jueves, 21 de marzo de 2019

Título en proceso, Cap. 2 M.Yg. K. Sj.

Desde que había entrado a secundaria, nunca había estado tan al pendiente de TaeHyung, sí, le hablaba, le animaba a salir de su área de confort, pero realmente nunca le había hecho caso, hasta ahora. Ya que, involuntariamente conoció a Jimin, y éste se llevaba bien con TaeHyung, YoonGi empezó a ser más abierto a las conversaciones, cada que Jimin preguntaba algo sobre su vida, iniciaba una explicación lenta, no tenía práctica desde hace tiempo hablando con alguien más, su mente era lenta, su lengua se enredaba en cada palabra de más de diéz letras, pero lo intentaba.

Luchaba mucho por intentarlo.

Jimin era una persona muy agradable, era muy tranquilo y bastante llevadero, no era tan escandaloso como TaeHyung, y eso le agradaba mucho, sabía comprender muy bien su situación y no lo obligaba a mostrarse al mundo con la venda atada. Se sorprendía cada que se encontraba a sí mismo sonriendo, a Jimin, a TaeHyung... Tal vez TaeHyung no demostrase mucho su entusiasmo, pero no podía estar más contento del progreso de YoonGi, sólo quería lo mejor para su mejor amigo, y tener a Jimin de su lado realmente lo estaba logrando.

Por su parte, TaeHyung hacía todo lo que estuviera en sus manos, últimamente había tratado de persuadir a YoonGi para salir a alguna parte con ellos, pero seguía siendo tan tímido como siempre. Habló con Jimin sobre la situación, y ambos estuvieron de acuerdo en que deberían preguntarle a YoonGi sobre sus lugares favoritos.

-Uhm... Casi no salgo, no sé... - YoonGi se quedó mirando hacia el pizarrón en blanco, con un leve ceño fruncido.

-¿Estás seguro de no querer?- Jimin se acomodó mejor en su asiento, para poder ver el rostro de YoonGi. - ¿Hay algo que te guste? Algún hobby que de pequeño te encantaba? - Miró fijamente el rostro de YoonGi, notando un pequeño rastro de tristeza y miedo en su mirada, Jimin pensaba, que lo que sea que le hubiera pasado a YoonGi, había sido demasiado fuerte para él.

-Una vez me platicaste sobre el museo de cera, ¿no Yoon? - Intervino TaeHyung - Dijiste que te interesaba ir, ¿por qué no lo piensas bien y vamos este fin de semana? - Esbozó una pequeña sonrisa, con su mano derecha acariciaba el cabello de YoonGi, él sabía que ese gesto lo tranquilizaba un poco y lo hacía ser más abierto a propuestas.

-Uhm... - No estaba seguro, aunque de verdad quisiera ir, habrían muchas cosas que podrían pasar. Odiaba ser así, esa inseguridad que había crecido en él, debería cambiar de una vez por todas. - Está bien. Pero no me vayan a dejar solo. -Los miró a ambos fijamente -  Y hablo en serio.

-¿De qué hablas? ¡Sabes que eso no pasará! - TaeHyung se levantó de su asiento a abrazar a YoonGi - ¡Nos vamos a divertir juntos, será emocionante, será fascinante, será inolvidable! ¡Estamos destinados a ser los tres mosqueteros! - YoonGi se sentía abrumado, sus manos luchaban por que TaeHyung se soltara de él, sentía sus mejillas calientes, estaba seguro que estaba sonrojado, no podía evitarlo, no tenía mucha experiencia con el contacto humano, no se sentía cómodo.

Jimin no podía evitar que la sonrisa saliera a flote en su rostro, cerrando casi por completo sus ojos, apretando sus manos de la emoción. Hace mucho que no salía con alguien, y siendo TaeHyung y YoonGi se la pasarán muy bien.

-Cuidado chicos, que no se nos vaya a contagiar también la jotería. - Risas se escucharon en el salón y YoonGi quedó totalmente rígido. Ahí estaban otra vez, aquellas palabras hirientes hacia él, hacia ellos en realidad. Sentía los ojos humedecidos, ¿sería vergüenza? ¿sería coraje? YoonGi odiaba sentirse débil, y en ese mismo momento, sentía que  se iba a quebrar.

-¿Y  cuál es tu jodido problema, Park SuHyeon? - TaeHyung soltó eso con voz más grave de lo usual, saltando de su asiento. Jimin tomó de las manos a YoonGi percatándose de la situación, trató de que YoonGi lo mirara fijamente a los ojos pero sólo tenía una expresión de susto, de ansiedad.

-Ustedes son mi maldito problema - SuHyeon avanzó hacia TaeHyung, quedando a pocos pasos de distancia. - ¿Acaso no deberían hacer esas jotadas a la espalda de todos nosotros? Creo que hablo por todos al decir, que no nos gusta ver este tipo de actos homosexuales en la escuela. - TaeHyung había enrollado sus manos en puños muy tensos, una palabra más y seguro que habría mucho más que una discusión. 

-¿Y usted que derecho tiene de decir esas cosas señor Park? ¿Acaso usted ya sabe todo en la vida para decidir  que es correcto, y que no? - SuHyeon, asustado, volteó el rostro hacia  la puerta del salón donde se encontraba la profesora Wang YiRen con el rostro totalmente serio. - Ya que sabe tanto señor Park, ¿por qué no da la clase de hoy y nos ilustra a todo el salón bajo sus conocimientos? - SuHyeon estaba pálido, su rostro cambió del susto, a una mirada de indignación.

-No señorita Wang, no volverá a pasar. 

-Espero en serio que no vuelva a suceder, siéntese ahora. - YiRen miró a TaeHyung, quien todavía se encontraba con las manos echas puño. TaeHyung entendió en silencio y se volvió a sentar - Bien, ya que todo está en orden ahora, saquen su libro de inglés y lean la introducción mientras. - La profesora Wang avanzó hacia su escritorio que estaba un peldaño más en alto que el resto del salón y sacó sus materiales de su bolso. 

TaeHyung miró a YoonGi, su cabello en forma de hongo le tapaba  los ojos, trató de llamarlo en voz baja y sólo pudo mirar sus dientes morder su labio inferior. TaeHyung sabía que todo el plan de traer a YoonGi a su lado más extrovertido estaba en riesgo. Miró entonces a Jimin, quien preocupado le devolvió la mirada y negó con la cabeza, TaeHyung entendía que debía darle el espacio a YoonGi, pero al mismo tiempo se rehusaba.

Ese mismo día a la hora de su descanso, TaeHyung salió del salón seguido por Jimin, pero no por YoonGi, miró hacia dentro del salón y se dió cuenta que SuHyeon fue de los primeros en salir, Jimin lo miró a los ojos con preocupación, TaeHyung entendió, pero no hizo nada al respecto.

-Vamos a conseguir algo para comer, Jimin. - Regresó su vista a YoonGi, quien solo estaba sentado en su silla con la mirada puesta en su pupitre, seguía mordiendo su labio, y se fue.

YoonGi se sentía irritado, molesto, completamente estúpido al estar así. ¿Pero qué más podría hacer? Lo mismo pasaba antes, cuando en la primaria, los mismos matones llegaban a decirle palabras y frases hirientes, los cuales aún le perseguían en la actualidad. Todo lo que YoonGi quería en el mundo era ser libre de su propio pensar, él sabía que su mente se estaba protegiendo, tenía miedo de entablar conversación con los demás, para otra vez ser traicionado por quien consideraba una amistad incondicional. 

Sintió un sabor familiar en su boca, sangre, estaba mordiendo demasiado fuerte su labio para no llorar. Su pecho se sentía lleno de ansiedad, todavía no podía conseguir que esa sensación de hace rato se le pasara. Se levantó de su asiento y se fue corriendo al baño. En cuanto estuvo cerca del baño, se dio cuenta que estaban al rededor de cuatro chicos juntos en la entrada, eran de otra clase, reconocía a dos de ellos por que habían estado con él en sus últimos años en la primaria.

Ellos habían sido sus amigos antes, conocía sus gustos y muchas veces se aventuraron juntos a salir sin permiso de casa, hasta que un cuarto miembro invadió la amistad y los separó para siempre.

- Ja ja, Min YoonGi, SuHyeun nos dijo que estabas llorando como el marica que eres. - YoonGi sintió su pecho palpitar fuerte, estaba comenzando a hiperventilar. - ¡Eww! ¡Que asco! Tienes sangre en tu boca, no me vayas a contagiar de algo, asqueroso. - Después de que los cuatro se rieran, se fueron de ahí. 

YoonGi se sentía avergonzado, completamente humillado. Cubrió su cara con el agua fresca saliendo del lavabo, y dejó que se mezclara con el agua salada saliendo de sus ojos. 

No comió nada ese día, TaeHyung le había llevado una barra de cereal junto con un jugo de mango, él lo rechazó con el enojo marcado en su cara, YoonGi le había hecho eso muchas veces, cada vez que se sentía triste, deprimido, se lo hacía saber con muestras de enojo. TaeHyung se sentía tan impotente y lleno de odio hacia SuHyeon, ese estúpido. Cuando TaeHyung dos años atrás conversó con él, SuHyeon había sido de lo más amable y extrovertido, había sido parte de su grupo de amigos hasta que notó la presencia de YoonGi en el salón. Se sorprendió el nunca haberlo notado antes y fue hacia él a presentarse, YoonGi arrugó el entrecejo y se volteó hacia su cuaderno a escribir. TaeHyung en ese entonces pensó que era raro, ya después fue conociendo más a fondo la personalidad de YoonGi.

Esto a SuHyeon no le agradó en absoluto, aseguró que YoonGi era un completo extraterrestre y que no merecía la pena acercarse a él. Obviamente TaeHyung ignoró aquello y empezó a tratar a YoonGi un poco más, dejando a un lado su amistad con SuHyeon. Descubrió que YoonGi estaba lleno de inseguridades y heridas, llamando a gritos a alguien que lo curara, él estaba dispuesto a hacerlo. Aprendió sus gestos, aprendió a descifrarlos y actuar en base a ellos, YoonGi fue poco a poco soltándose más con él, no hablaba con nadie más, sólo hablaba con él, aunque fuese un poco, pero eso no le detenía.

Había sentido un gran alivio cuando Jimin completamente desinteresado, quería ayudar en su labor con YoonGi, él no tenía que hacerlo, pero al igual que a TaeHyung, le guió su buen corazón. El día de clases había terminado y estaban haciendo fila fuera del salón para salir del campus en orden, como YoonGi era algo bajo, le tocaba estar formado enfrente, atrás de Jimin. TaeHyung no paraba de darle vueltas al asunto en la tarde, pero no sabía que decir.

Al salir de campus corrió en busca de Jimin y YoonGi quienes habían salido primero. -¿Tienen prisa? ¿Que tal si vamos a caminar un rato al parque? - Mostró su sonrisa cuadrada con dientes perfectamente alineados.

- Yo no tengo problema, ¿tú Yoon? - Jimin miró fijamente a YoonGi con una sonrisa.

- Yo... - No quería ir, solo quería correr hacia su casa, meterse bajo las sábanas y dormir, dormir, dormir. Sintió los empujones de los demás chicos y chicas de la escuela, y se sintió falto de aire. - Vamos, s-solo quiero irme-e de aquí. -  Tomó de la mano a Jimin y corrió lejos de todo ese gentío. 

Llegaron pronto al parque más cercano, era grande con un bello tuti-frutti de vegetación, árboles rosas, lilas y amarillos estaban esparcidos llamando la atención vivamente, el atardecer los estaba iluminando con un sutil brillo naranja, que parecía darle un aire muy especial y romántico. Ese lugar era perfecto para llevar alguna cita si querías llegar a primera base, un beso. 

YoonGi se sintió tranquilo, habían adultos mayores y niños caminando y jugueteando al rededor. El olor de las flores se mezclaba con el olor del pasto y viento fresco, se sentía tan bien en ese momento, tan tranquilo y sin ninguna preocupación, que se halló a si mismo con una gran sonrisa en su rostro. TaeHyung se lo quedó mirando embelesado por el rostro tan tranquilo de YoonGi, tan impropio de él. Su pecho sintió algo cálido al ver esa sonrisa con pequeños dientes y encías expuestas. Había sido buena idea ir allí, y decidió que quería sacar esa sonrisa a flote todo lo que pudiera.

Jimin miró primero a TaeHyung, y después a YoonGi, no pudo aguantar reír en voz alta cosa que asustó a YoonGi y tomó por sorpresa a TaeHyung. Jimin tomó el brazo de YoonGi seguido del de TaeHyung, y puesto en medio de los dos, empezó a caminar con una sonrisa impregnada de verdadera felicidad. YoonGi se sorprendió pero se dejó llevar, miró a sus amigos y empezó a reir junto con Jimin. Pronto TaeHyung se uniría con risas y gritos. 




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En su casa todo procedía normal, le encantaba estar ahí, en su habitación más concretamente, era el lugar más seguro en que se podía encontrar, dejó su mochila al piso y se empezó a desnudar,  quedando sólo en ropa interior,  dio un suspiro fuerte y se recostó en su cama. Había sido un día durísimo.

No se había esperado para nada el comentario de SuHyeon, no se había esperado el comentario de JaeYao en el baño tampoco. Los que alguna vez fueron sus amigos, sólo querían lastimarlo una vez más. Se sentó al borde de la cama, completamente angustiado. Debió de haber rechazado la compañía de TaeHyung en cuanto pudo, debió de haberse alejado de él, su vida hasta ese entonces iba bien, SuHyeon lo miraba con asco y odio, pero no pasaba a más, cosa que agradecía.

No sabía por qué le desagradaba tanto a SuHyeon, esos ojos negros rasgados lo ponían de nervios ahora, cuando antes lo miraban con lo que el había pensado, amistad y cariño. JaeYao y SuBeum, sus antiguos amigos... ¿Qué había hecho tan mal? ¿En qué se equivocó? ¿Qué pudo haber provocado para ser tratado de forma tan cruel los últimos 4 años de primaria? No quería llorar, no otra vez, así que golpeó su mejilla para dejar de pensar, fue ahí cuando se acordó... La salida con Jimin y TaeHyung.

YoonGi estaba insatisfecho por la decisión que había tomado en la tarde, se encontraba muy angustiado. ¿Y si todo salía mal y se encontraba de repente, en una situación vergonzosa?  ¿Si alguien le habla y no sabe como responder? ¿Si al momento de hablar empieza a tartamudear?  ¿Y las caras que hace cada que se pone nervioso? ¿O si se encontraba a...?

- Tienes que ser más seguro,maldición... Eres un imbécil - se posicionó delante del espejo de cuerpo entero que estaba en su armario- ¿Que clase de persona eres? Por eso los demás te tratan así, la gente piensa que eres una especie de retrasado, aprende a hablar bien.

Se acercó hasta su reflejo y poco a poco empezó a observar las expresiones en su rostro, como cada músculo se movía cuando hacía algún tipo de gesto, cada que abría la boca. Empezó a ver como sus ojos cambiaban sin querer con cada expresión, puso una mano sobre el espejo, acariciando su reflejo con un gesto afligido.

—¿Porque eres así, Yoon? — Su cuerpo acarició el frío vidrio, recostando enteramente su cuerpo delgado sobre éste, mirando fijamente sus ojos. — Tu no eras así... ¿Dónde quedó ese niño lleno de esperanza? ¿Lleno de temas que contar? — Apretó el puño contra el espejo — ¿No puedes volver a ser el mismo? ¿No puedes tan si quiera pretender... que nada de lo que te dicen te afecta? - Sus ojos pequeños y rasgados se llenaban de ira acumulada. - ¡Sé un hombre por una maldita vez en tu vida y enfrenta tus temores!

- ¿Yoonie? - Escuchó la dulce voz de su mamá desde la sala de su casa, apenado saltó sobre la cama y se cubrió con la sábana escuchando los pasos cada vez más cerca. - ¿Yoonie estás bien? ¿Puedo pasar?

- Yo... eh... Si mamá, pasa. - Se abrió la puerta dejando ver una cara angustiada . - Mamá no fue nada en serio, fue tu televisión. - Las cejas levantadas le hicieron saber que no le creía nada. - Ya, ya. Déjame solo. - Y se tapó completamente.

- Yoonie, si quieres hablar aquí me tienes. - Ella avanza y se sienta en la orilla de la cama. - Sé que no es fácil soltarlo, yo también fui adolescente y te comprendo. Puedo ayudarte. - Sobó la parte donde se suponía que era la cabeza de YoonGi, poco a poco él fue bajando la sábana hasta que sus ojos oscuros y rasgados se mostraron con el ceño fruncido.

- Yo sé que aquí te tengo. - Empezó. - Pero lo que no quiero es hablar contigo. Si tanto dices entenderme, entonces entiende esto, si grito es por que quiero sacar lo que tengo dentro así que déjame solo. No vengas a interrumpir de nuevo. 

Pudo descifrar en los ojos ovalados de su mamá que la había herido, se sentía horrible, pero su orgullo no le dejó retractarse de nada. - Está bien, YoonGi. No volveré a molestar. - Dando un suspiro se levantó de la cama y fue directo a la puerta. Sosteniendo el pomo, se detuvo. - Te quiero hijo, la cena estará lista en media hora más. - Y se marchó.

Genial, otra cosa que añadir a la lista de cosas que iban mal el día de hoy. ¿Por qué tenía que ser así con las personas que amaba? El seguro adoraba a su madre más que otra cosa, ella lo crió y le aconsejó durante su crecimiento a tomar decisiones para su futuro. Recordó aquellas veces en el jardín de niños cuando al principio dudaba en si entablar conversaciones con otros niños o ir a jugar directamente.

Anda Yoonie, ve a jugar con los otros niños. - El levantó la cabeza y su madre le mostró una sonrisa mostrando las encías, recordó la mano de su madre acariciando su cabello negro y lacio, tomó el coraje necesario para ir con aquellos niños quienes se miraban, en su mayoría, iguales. Jugando unos minutos volteó a la entrada para ver a su mamá, ella seguía ahí mirando a su dirección con una sonrisa y ojos brillantes. El adoraba verla así.

De un salto se volvió a levantar de la cama tirando la sábana en el proceso, se dirigió al espejo y ahí, volvió a observar. Su cabello negro y lacio ya estaba algo largo, alcanzaba a cubrir sus cejas, ya necesitaba un corte. Sus ojos rasgados y afilados, en eso momento se encontraban con algo que pudo describir como, tristeza. Su boca pequeña de labios delgados, si... Ahí estaba el corte que se hizo con sus propios dientes, rojo oscuro al ya haberse cicatrizado con la sangre. Su piel pálida, su torso pequeño, sus brazos delgados, su estómago se hundía queriendo esconderse detrás de las costillas  que ya eran muy notorias, piernas delgadas y largas... Y pensó que lo odiaba. 

- Dios, que horror doy. C-con razón me hacen tanta burla. Mírame, parezco... Yo que sé, Paco el flaco de South Park. 

jueves, 28 de febrero de 2019

He loves me ❤

se que desde hace tiempo me has venido pidiendo que te escriba una carta.
y pues ya es la hora.
las palabras puede que se queden cortas o mas bién es mi incapacidad de exteriorizar mis sentimientos.
e cambiado mucho en estos ultimos años cosas para bien y muchas otras para mal.
en lo personal siento que no e echo lo suficiente para ti y a diario me cuestiono el por que sigues a mi lado. tratando de vivir una vida mas simple y comprensible donde yo conozco y comprendo todo simplifique y destrui muchas cosas.
me a tomado tiempo pero creo ahora comprender lo equivocado que e estado.
la soberbia me blindo los ojos me cerre a los sentimientos por lo difícil que es controlarlos pero al final lo que es natural simplemente sigue su curso y no puedo seguir asi. e deformado mi forma de ser e tratado aparentar una persona segura e intocable pero estoy muy lejos de ser eso.
pero sabes es mejor no ser así.
aceptarse como persona cometer errores, sentir amar tener miedo entre otras cosas es lo que nos define como personas.
y al tratar de ocultar todo eso me e convertido en algo que no soy.
la persona linda y cariñosa que era antes la sepulte debajo de todo lo que e mencionado.
no esperes un cambio mágico y rapido en mi pero si quiero que sepas que me haz echo sentir mucha paz y felicidad estos últimos días.
te amo Alejandra Perdóname sinceramente por rodos los desplantes y groserías que te e echo con o sin razón mo tienen justificación.
gracias por luchar tanto por esta relación por permanecer a mi lado a pesar de todo.
estoy decidido a luchar por ti y tener como prioridad tu felicidad y seguridad "suena a comercial de seguros para autos xD"
me siento contento otra vez, me siento alegre y feliz y todo es gracias a ti ❤
te amo muchísimo Alejandra 😘❤ gracias por escojerme a mi ❤⚘

Fourshan


...Anonymous
02/06/17(Mon)13:36:32 No.7245504
>>7245093 #
agree that it was a little strange at first, but it was awesome and I don't feel strange at all about it. I've had a couple fucks with one girl in particular that count as noncon.
first time it happened was when I thought we were going to break up, so I was less committed to her enjoying sex and more interested in just getting what I wanted. she was always into sex being a little rough, she liked having me hold her hair and stuff, so it wasn't a huge leap at first when I was kind of rough with her. I had her on her tummy from behind and this time I was kind of angry at her for being a bitch and probably dumping me soon, so I started pulling her head back by her hair a lot harder than usual. She resisted and actually fought with me, and I ended up dropping her hair but grabbing both of her wrists and holding them up against her back with most of my weight on them. I had my legs inside hers, so she was really truly unable to do anything but yell at this point. 
She started fighting back really seriously, probably as hard as she could, but she's a small girl and I was on top of her so she didn't have any leverage. When I realized she was actually struggling, I got really into it. I kept her like that until I nutted in her. She was kind of half-crying the entire time, and I knew I had to be hurting her. She definitely responded, though. I'm not sure if part of her liked what I was doing or if it was just a physical response. I was going at her with everything and I was hard as nails, so who knows. Like I said, she liked it rough normally, but I know the difference between sexy struggling and what she was doing. 
We didn't break up, turns out. We didn't talk for awhile after that, though. There have been a few other times when things crossed the line, usually triggered by relationship troubles, but that one was the most memorable because I hadn't done it before. Super sexy, I get horny thinking about it sometimes, zero regrets.

lunes, 30 de julio de 2018

Prólogo / M.YG K. SJ

Se adentró en el salón de clases, empezando así el último año de secundaria, sentándose en el último asiento de la primera fila, desde siempre había sido su lugar favorito ya que pasaba desapercibido de la vista de los demás.


No es que no le agradaran las personas, pero tenía un problema muy fuerte para relacionarse con los demás, siempre tartamudeaba cuando intentaba iniciar una conversación, nunca tenía una conversación fluida más allá de 10 palabras, realmente le costaba mucho desde...
No pudo evitar hacerse pequeño en su lugar al recordarlo. Todavía seguía siendo tan duro. Cuando era pequeño el nunca había sido así, se recordaba a sí mismo como un niño muy social, nunca había tenido una gran cantidad de amigos, pero tenía lo que necesitaba, compañía.
Poco a poco estudiantes fueron entrando cada vez más al aula, la mayoría para dejar sus mochilas y salir mientras llegaba el profesor, notó a un pelinegro entrar al aula y poner su mochila en el tercer asiento de la segunda fila, puso sus ojos chocolate sobre de él y avanzó.
- Ven a sentarte conmigo acá enfrente - Sus ojos lo miraron fijamente, con el ceño levemente fruncido, los labios en una fina linea. Ahí estaba él, Kin TaeHyung. No es que no lo apreciara como un compañero de clase, pero no eran tan cercanos para considerarle un "amigo" - Este último año quiero que seas más abierto, más despejado - movió sus brazos haciendo pequeños gestos. - No quiero que seas un amargado de la vida sin amistades.
- Déjalo ya, Tae - Se recostó en su pupitre con los brazos cruzados sobre éste, apoyando su cabeza suavemente. - No soy normal, deberías saberlo, eres el único con el que puedo ser... así.
- ¿Así cómo, según tú? - Se sentó un pupitre adelante de YoonGi. - Si pudieras ver lo que yo, sabrías muy bien la clase de persona que ven mis ojos. - Presionó suavemente la mano de YoonGi, éste lo miro directo a los ojos con una expresión incierta. - Sólo debemos quitarte esta especie de fobia social que te has creado. Tenemos todo este año para lograrlo. - Sus dientes se mostraron en una sonrisa cuadrada resplandeciente.
YoonGi bufó, odiaba que TaeHyung lo forzara tanto pero era más que obvio por qué lo hacía, él lo consideraba un amigo. Envidiaba la forma en la que TaeHyung podía desenvolverse  fácil con los demás, sonriendo siempre amplio, sin tener que preocuparse por los temas de los cuales hablaría. Él quisiera ser así, quisiera ser desenvuelto, quisiera no sentir pena cada que hablaba con alguien, quisiera no sentir incomodidad cuando alguien más lo mirara directo a los ojos, el quería ser una persona normal... Pero dejó de serlo hace muchos años. 
- Ven, vamos... - Haló de su mano un poco. - Te ayudaré a mover tus cosas ahora, ven antes de que llegue otra gente a quitarte el lugar. 
No estaba muy contento con la idea, ya varias veces había intentado la interacción por cuenta propia recordando lo que le había dicho TaeHyung.
- Es sólo poner un poco de confianza, las palabras saldrán solas - Recordó aquellas palabras dichas con una serenidad tan impropia de Tae que por un momento pensó que era posible.


Nota mental para YoonGi, todo eso era una vil mentira.

No hizo nada más que dejarse guiar, sentado al lado de TaeHyung en el segundo asiento te la primera fila, se sentía raro, era la primera vez en todos los años estudiando ahí que se sentaría en frente... Donde la gente al entrar lo vería... Donde podrían ver mejor sus inseguridades plasmadas en su rostro... No quería estar ahí...

- Tae - Llamó con los ojos cerrados tratando de esconder su inseguridad.- ¿Por qué en lugar de yo venir hacia al frente, tu no vas hacia atrás?

- No, que va. - Bajando la mochila lo miró al rostro, notando todas las reacciones de YoonGi con una ceja elevada. - Así la gente se perdería de ver mi rostro.

Irritado, dejó caer su rostro al pupitre, cerró con más fuerza sus ojos, tratando de convencerse a sí mismo que todo estará bien, que ya nada puede salir mal, ya nadie lo puede molestar, a pasado desapercibido dos años, no tiene por que ser diferente esta vez, no tendría por qué. Esto ya no es la primaria...

-YoonGi...

-Cállate, déjame respirar.

El salón poco a poco empezó a llenarse de gente, pronto empezará la primer hora de clase, pero él ya no quería estar ahí, él con sus estúpidas inseguridades, ya no quería estar ahí.

- ¿Está bien si me siento aquí? - Una voz cálida llegó a sus oídos, no quiso levantar la cabeza, todavía se sentía bastante abochornado por la salida de su área de confort.
-Claro que puedes, Jimin-ah. - Escuchó hablar a TaeHyung, sin verle, supo que estaría con una gran sonrisa. - Ya que nos vamos a sentar juntos, te presento a YoonGi.
-Hey, que tal. - Al elevar el rostro pudo ver como los ojos del chico se hacían unas finas líneas, de mejillas rellenas y algo sonrosadas. - Yo sabía que debía estar en físico un tal Min YoonGi, los profesores parecen saltar tu nombre en la lista de asistencia.
- Uhm... - Retirando la mirada del de ojos color avellana, sacó una libreta y un par de plumas de su mochila. - Jimin...
- ¿Sí, YoonGi? - Su sonrisa se suavizó.
-Na-nada, gusto en co-conocerte... - Mostró una leve sonrisa.
-Espero nos podamos llevar bien
-Estoy seguro que sí. Jimin, ¿cómo te fue en las vacaciones?
-¡Fuimos a Haeundae! El lugar es realmente hermoso.
Entusiasmados en su conversación, no pudieron notar el brusco cambio en el rostro de YoonGi, su gesto de incomodidad no hizo más que acrecentarse mientras ellos dos hablaban. Odiaba tartamudear, odiaba ser tímido, odiaba no poder soltarse como le gustaría, pero simplemente no podía. En su inconsciente estaba marcado aún por aquellas cicatrices que intentaban sanar, pero se seguían abriendo a cada paso que daba.
 Alguna muestra de interacción humana, siempre terminaba por arruinarla, no sabía por que tenía que ser así. Odiaba a todo aquél que le había hecho daño en el pasado. Ya no quería ser así, jamás...


jueves, 31 de mayo de 2018

¿Capítulo 1?

¿Será éste el primer capítulo de mi próxima gran obra maestra? Dudo que sea una futura obra maestra pero... vaya que si quiero que sea el primer capítulo de una historia de muchas más allá en el futuro. Realmente espero que el poder de mi mente se pueda despejar a gusto y de forma constante en estos escritos, no tengo más o menos una historia clara pero, seguro que por ahí iremos.

Sin más que agregar... Adelante.






Se encontraba sentado frente a su laptop, mirando aquella página en blanco casi suplicando por ser llenada por letras y más letras, en un escrito que sería su próxima obra maestra, eso si encontraba alguna editora que quisiera publicar su historia, pero sobre todo, si algún día llenaba por completo aquella página en blanco.

Tomó su taza de café al lado suyo y lo acercó a sus labios, soplando un poco antes de dar el primer sorbo.

-Ugh... Ya está frío. - ¿Cuánto tiempo habrá estado de aquella forma sin poder plasmar sus ideas, que incluso su café se dio por vencido al esperar a ser tomado? No era primerizo en eso, le encantaba crear historias, le encantaba usar su mente en nuevas ideas, le encantaba sentirse poderoso al poder expresar todo su pensar en aquellas páginas blancas de internet.

¿Pero que era lo que estaba pasando ahora? 

¿Será todo por culpa de ella?

Para su familia no era sorpresa que él tuviera una obsesión -rozando lo insano- con una compañera de su trabajo como almacenista, la chica era tan guapa, sus cabellos castaños claros cayendo sobre sus estrechos hombros aperlados, esa boca pequeña con labios gruesos y de color durazno que lo volvían loco y no lo despejaban de aquellas páginas -bastante sucias- de internet, donde buscaba sacar todo aquello que llevaba reprimido hacia ella.
Y es que cómo evitar esos grandes ojos oscuros, que lo llevaban a un pozo sin fondo de lujuria, el sólo quería poseerla, pero no sabía como empezar a hablarle.

Llevó una de sus manos totalmente frustrado hacia su cabeza, revolviendo sin importar si se arrancaba cabellos, queriendo sacar toda aquella frustración que tenía encima. ¿Cómo iba a escribir esa obra maestra si no podía concentrarse? Estaba realmente harto de aquello, sabía que su obsesión no era sana y quería salir de sus oscuros pensamientos, harto y cansado cerró la página de su blog y enseguida se puso a buscar por páginas de internet. 

Estaba realmente ya cansado de eso, sólo quería sacar sus frustraciones de encima.

Encontró un anuncio estilo anime que le llamó mucho la atención, había un dibujo que se parecía mucho al de su chica del trabajo, por lo que no pudo evitar no prestar atención. Era un juego de rol, ¿cómo era eso? ¿Representar un personaje en una historia ya escrita? Pensó que sería muy absurdo.

-Anda, anímate a jugar conmigo- Escuchó por los altos parlantes de su laptop una voz muy suave... y sensual.- Te prometo varias horas de diversión, no estarás sólo, habrá mucha gente igual que tú que te ayudará a llegar a lo más alto- No podía evitarlo, esa voz sonaba increíblemente familiar para él, casi parecida a la de su amada.

Sin pensarlo mucho, creó su propia cuenta y decidió ponerse a bajar el .exe del juego, después de todo, le ayudaría a despejarse después del trabajo -y no sólo  matarse a pajas pensando en ella- sería un alivio para su muñeca y sobre todo, un alivio para su mente al no estar concentrada en su maraña de pensamientos.

-Realmente espero que esto funcione... -miró la pantalla de descarga casi llegar al 100% mientras bebía otro sorbo de su café - Vaya que asqueroso sabe esto, voy a tener que calentarlo... 


{~~}


No podía creerlo, ¡ese juego le había encantado! Tenía una temática muy simple de seguir misiones, pero también tenía un  estilo de pelea de jugador con jugador, llamado pvp que nunca había experimentado antes. Era apenas un novato pero disfrutaba tener batallas desafiantes con personas de su mismo o mayor nivel, llevaba 4 horas ahí y ya era nivel 35, ¿quién fuera a pensar que llegaría a disfrutarlo tanto, verdaderamente? 

Pero sis intenciones ya estaban satisfechas, despejar la mente y disfrutar de sus momentos sólo era lo que estaba buscando y ya lo había conseguido, se sentía tan bien, perdiera o ganara, la estrategia del momento era lo que le daba la seguridad en si mismo.

Saliendo hacia el lobby del juego, había sentado a su personaje en una banca al lado de la entrada de un portal, y se levantó de su asiento para ir por un poco de agua fresca y un poco de papas fritas, un par de horas y ya se había prendido totalmente de aquél juego, ya tenía pensado que equipos adquirir para hacer sus estrategias, había escogido un tipo arquero así que no sería muy difícil de hallarle equipos.
Cuando al fin se sentó de nuevo frente al escritorio y dejó el montón de frituras y agua por ahí cerca, vió otro personaje al lado del suyo sentado, con un mensaje en su chatbox.

"Hola!"

Elevó una ceja ante el mensaje tan sencillo, pudo por lo menos haber dicho su nombre.


"Hola, quién eres?"

"Me llamo Elly, eres nuevo en el juego? :)"

"Sí, llevo apenas 4 horas jugando aquí ;)"

"Wow! 4 Horas y ya nivel 35? jaja :)"

"Sí, se puede decir que ya me envicié al juego, jeje :p"

"Que emoción! Yo puedo enseñarte muchas cosas más, si así lo quieres ;)"

Sonrió de medio lado, eso había sonado muy sugestivo.

"Por su puesto, enséñame lo que sabes, Elly ;D"



martes, 8 de mayo de 2018

¿Cómo empezar?

Tengo muchas cosas en mi mente, muchas cosas que me ayudan o no, de alguna forma, pero siempre están ahí. Realmente quisiera soltarme a escribir todo lo que tengo en la cabeza, pero son tantas cosas y todas a la vez... no sale nada bueno de eso, simplemente.

Hablar en tercera persona se me complica un poco, poner las cosas en su hora y lugar, un poco más. Y más aún rellenar un poco la historia para que no quede tan suelta y tan floja al momento se subirla a algún lugar. Quisiera soltar mi creatividad y soltar todo lo que tengo en la cabeza de una vez por todas, y lo bueno, es que lo estoy haciendo ahora.

Ya que, aunque no esté escribiendo nada realmente (refiriéndome a la historia), de verdad siento que mi mente se despeja en algún sentido, en algún momento, me hace sentir más relajada el poder escribir así sin tener que parar cada dos por tres, al pensar que mi trabajo no está siendo lo suficientemente bueno como me gustaría ver al final.

Y es que, de algún modo estas cosas tienen que suceder, me tengo que bloquear al escribir en algún punto de mi vida. ¿Pero que ya hayan pasado 6, o 7 años desde la última vez que escribí una historia? Me parece muy tonto ya de mi parte, el haberlo postergado tanto y el no haber hecho lo que debí haber hecho un par de años.

Ya las historias que tenía pensadas en aquél entonces ahora no tienen mucho sentido para mi, e inclusive sobre el qué las escribía, me parece todo tan absurdo ahora, y es que ya no tengo ningún hobby ni ninguna emoción ya al leer, ver, o escuchar cosas nuevas, no tengo idea del porqué, o quizá sí, pero me gustaría vivir en la ignorancia de aquello en cierto sentido.

Quiero volver a sentir un montón de emociones al escribir mis historias, al leerlas, no quiero cerrarme tanto de mente como en aquél entonces, donde si no estaba mi pareja favorita sobre la que me encantaba leer, simplemente pasaba de largo la historia, aunque fuera realmente buena. No quiero volver a ser así y creo que en mi presente se está empezando a notar.

Pequeña gran Audrey, tu que posiblemente estarás leyendo esto en algún momento futuro, por favor te pido ahora desde ahora, que ya es tu pasado, no lo pienses mucho, vive, déjate consentir, deja de tener esas inseguridades que no te dejan ser tú, si te equivocas, tienes la experiencia ahora para no volver a repetirlo. Ya estás grande, no somos aquella niña de 13 años que quiere ser aceptada por todo el mundo y hacía todo lo posible para ver sonreír a los demás, y que por lo menos, le sonrieran, aunque fuera de ella.

Tenemos muchas cosas que vivir, tu vida apenas está empezando, no dejes que nadie, ni siquiera aquellos que dicen estar contigo y apoyarte en cualquier situación, no dejes que ninguno de ello te tire de tu pequeña nube llena de esperanzas e ilusiones, por que ahora sé que esas pequeñas ilusiones nos hacen esperar un buen mañana. Y sobre todo, por favor, haz algo más por ti, sé muy bien que ya lo estás haciendo, pero por favor no regreses nunca más a esas cosas que te solían hacer daño, ya no quieras a los demás, te pido hoy, que te quieras y te ames tú, y que cada día te ames un poco más que el día anterior.

Para probarme a mi misma que si puedo manejar aunque sea algo sencillo, haré una pequeña historia:


"Una pequeña niña caminaba al lado de su madre en un pequeño mercado fueras de la ciudad, aunque estuviera algo lejos de su casa, le gustaba ir con su madre, ella la consideraba su ejemplo a seguir al enseñarle como escoger las frutas y verduras, tanto para ese mismo día, como para días futuros donde la fruta ya estuviera lo suficientemente madura. 

Muy seguido, ella solía soltar la mano de su madre para ir a ver algún show de títeres que le llamaba mucho la atención, no estaba muy consciente del peligro que aquello podía desencadenar, estar fuera de la ciudad rodeada de gente desconocida de aquél mercado. Su madre se apuraba a ir detrás de ella antes de que desapareciera entre toda aquella gente, tomándola del brazo abalanzándola hacia su regazo, abrazando con fuerza aquél pequeño cuerpo de su hija. 

- No quiero que por ninguna otra razón sueltes mi mano - Le ordenó con ojos llenos de angustia y algo de molestia - La gente no siempre es buena, no confíes en la "bondad" que otras personas puedan demostrar hacia tí. 

La pequeña la miraba con ojos confundidos, y es que ella con su pequeña mente libre de cualquier maldad, aún seguía creyendo que la gente siempre iba a ser buena, y que los malos sólo existían en aquellas historias que su hermano mayor le solía contar en las noches para asustarla.

Volteó su pequeña cabeza hasta mirar el show de títeres, podía ver aquellos niños solos, casi sin ninguna supervisión adulta en aquél lugar un poco apartado del mercado.

-Mami, entonces, ¿por qué a ellos si los dejan estar ahí solos? - respingó con ojos algo llorosos - Yo también quiero ver el show, ma... Quiero estar ahí también.

-Son niños que por desgracia, sus madres no quieren -Sin voltear a verla y aún sosteniendo el pequeño brazo, siguió caminando tranquilamente para regresar al puesto de frutas - Yo te quiero mucho, y mi deseo es protegerte en todo sentido -volteó su rostro para mirar al de la menor, sus ojos estaban muy enternecidos - Eres mi única hija, yo no sé que haría sin ti, quiero verte bien, por eso estoy aquí, siempre contigo. 

La pequeña no podía dejar de pensar en aquél show te títeres que tanto le hubiera gustado ver, era una lástima, aquellos niños parecían reírse tanto y disfrutarlo a lo grande, pero ella no podía estar ahí, estaba enojada, ella quería estar con los otros niños sin importar el qué.

Pronto, adentrándose más en aquél mercado, su madre se encontró con una amistad, y aprovechando lo distraída que estaba, decidió irse a buscar aquél espectáculo, estaba decidida a por lo menos, ver el final y poder hacer nuevas amistades. Tan absorta en su pequeño pensar se quedó, que no se dio cuenta que estaba yendo  hacia la dirección contraria, y pronto se vio en la entrada de un pequeño bosque, sin nadie al rededor.

Al querer regresar, una mano sostuvo la suya, haciéndole soltar un grito que se quedó a mitad de camino en su garganta, viendo con un gran susto aquél que le tomó la mano.

-Que bonita niña eres - Una sonrisa apareció en la cara de aquél desconocido de piel oscura, con un traje algo extravagante de colores - ¿Acaso estabas buscando el show de títeres? 

Estaba muy asustada, con su cuerpo algo rígido no pudo hacer más que asentir ante la pregunta.

-Oh, pequeña, no tengas miedo de mí - El mayor se inclinó delante de ella, y aún sosteniendo la pequeña mano, la acercó a su boca y plantó un pequeño beso sobre el dorso de esta -Soy alguien de confiar, ¿no ves acaso mi traje? - Dijo entre pequeñas risas apuntando sus propias ropas - ¿Crees que alguien que está para hacerte reír te haría daño? 

Ella no sabía que pensar, las palabras de su madre resonaban en su pequeña cabeza, recordando que no debía confiar en nadie. 

-¿No tienes hambre? ¿Quieres un dulce? -Sin dejar de sostener la mano de la niña, de un bolsillo oculto de su traje sacó un pequeño dulce de cereza - Ten, es para ti, te lo regalo - Puso el dulce en la mano que sostenía, y la cerró de forma amable y al fin, la soltó.

Al tener el dulce en su mano, sus pequeños ojos se iluminaron y de forma inmediata lo metió en su boca, el sabor era tan dulce, como a ella le encantaba.

-¿Ves? ¿Quién te daría algo si no fuera por que te quiere, y te quiere ayudar? - Sonrió aún más amplio, no había dejado de estar inclinado frente a ella, mirándola con brillo en sus ojos. - ¿Me dejarías, pequeña dama, que te guíe a tu destino final? - Levantó su mano, esperando por la mano de la pequeña.

Ella ya sin miedo, tomó la mano de aquél adulto, ella sabía en su cabeza que todo iba a estar bien, que no podrían lastimarla, que la gente no era tan mala como su madre y su hermano le hacían creer.

-Bien, pequeña princesa, vayamos allá - Al fin se puso de pie y empezó a andar hacia el bosque aquél.

-Señor... -Ella por fin habló, algo desconcertada al ver que no iban a regresar por donde mismo - ¿No estamos yendo por el camino equivocado?

-Oh, tranquila pequeña - Palmeó la pequeña cabeza con la mano que tenía libre, y casi enseguida sacó otro dulce de su traje a colores - Me sé un pequeño atajo, confía en mí, no te haría daño - Puso el dulce en la pequeña mano que sostenía, y empezó su andar otra vez.

Ella confiaba en que así sería, en que irían a ver aquél show y luego le contaría a su madre lo de aquél salvador frente a ella, que la trató tan bien y la ayudó a regresar.

Pronto, aquélla escena verde se convirtió en un fondo negro con pequeños puntos blancos volando al rededor, para después perder la consciencia.

Después de dos días, la encontraron dentro de aquél bosque dos adolescentes, con su ropa desgarrada, sucia, y cubierta de hormigas."


Vaya, eso se sintió bien, ¿no es así? El haber terminado algo aunque haya sido tan corto.
Me siento tan orgullosa de ti, por favor, sigue y confía en tí.




Audrey