lunes, 30 de julio de 2018

Prólogo / M.YG K. SJ

Se adentró en el salón de clases, empezando así el último año de secundaria, sentándose en el último asiento de la primera fila, desde siempre había sido su lugar favorito ya que pasaba desapercibido de la vista de los demás.


No es que no le agradaran las personas, pero tenía un problema muy fuerte para relacionarse con los demás, siempre tartamudeaba cuando intentaba iniciar una conversación, nunca tenía una conversación fluida más allá de 10 palabras, realmente le costaba mucho desde...
No pudo evitar hacerse pequeño en su lugar al recordarlo. Todavía seguía siendo tan duro. Cuando era pequeño el nunca había sido así, se recordaba a sí mismo como un niño muy social, nunca había tenido una gran cantidad de amigos, pero tenía lo que necesitaba, compañía.
Poco a poco estudiantes fueron entrando cada vez más al aula, la mayoría para dejar sus mochilas y salir mientras llegaba el profesor, notó a un pelinegro entrar al aula y poner su mochila en el tercer asiento de la segunda fila, puso sus ojos chocolate sobre de él y avanzó.
- Ven a sentarte conmigo acá enfrente - Sus ojos lo miraron fijamente, con el ceño levemente fruncido, los labios en una fina linea. Ahí estaba él, Kin TaeHyung. No es que no lo apreciara como un compañero de clase, pero no eran tan cercanos para considerarle un "amigo" - Este último año quiero que seas más abierto, más despejado - movió sus brazos haciendo pequeños gestos. - No quiero que seas un amargado de la vida sin amistades.
- Déjalo ya, Tae - Se recostó en su pupitre con los brazos cruzados sobre éste, apoyando su cabeza suavemente. - No soy normal, deberías saberlo, eres el único con el que puedo ser... así.
- ¿Así cómo, según tú? - Se sentó un pupitre adelante de YoonGi. - Si pudieras ver lo que yo, sabrías muy bien la clase de persona que ven mis ojos. - Presionó suavemente la mano de YoonGi, éste lo miro directo a los ojos con una expresión incierta. - Sólo debemos quitarte esta especie de fobia social que te has creado. Tenemos todo este año para lograrlo. - Sus dientes se mostraron en una sonrisa cuadrada resplandeciente.
YoonGi bufó, odiaba que TaeHyung lo forzara tanto pero era más que obvio por qué lo hacía, él lo consideraba un amigo. Envidiaba la forma en la que TaeHyung podía desenvolverse  fácil con los demás, sonriendo siempre amplio, sin tener que preocuparse por los temas de los cuales hablaría. Él quisiera ser así, quisiera ser desenvuelto, quisiera no sentir pena cada que hablaba con alguien, quisiera no sentir incomodidad cuando alguien más lo mirara directo a los ojos, el quería ser una persona normal... Pero dejó de serlo hace muchos años. 
- Ven, vamos... - Haló de su mano un poco. - Te ayudaré a mover tus cosas ahora, ven antes de que llegue otra gente a quitarte el lugar. 
No estaba muy contento con la idea, ya varias veces había intentado la interacción por cuenta propia recordando lo que le había dicho TaeHyung.
- Es sólo poner un poco de confianza, las palabras saldrán solas - Recordó aquellas palabras dichas con una serenidad tan impropia de Tae que por un momento pensó que era posible.


Nota mental para YoonGi, todo eso era una vil mentira.

No hizo nada más que dejarse guiar, sentado al lado de TaeHyung en el segundo asiento te la primera fila, se sentía raro, era la primera vez en todos los años estudiando ahí que se sentaría en frente... Donde la gente al entrar lo vería... Donde podrían ver mejor sus inseguridades plasmadas en su rostro... No quería estar ahí...

- Tae - Llamó con los ojos cerrados tratando de esconder su inseguridad.- ¿Por qué en lugar de yo venir hacia al frente, tu no vas hacia atrás?

- No, que va. - Bajando la mochila lo miró al rostro, notando todas las reacciones de YoonGi con una ceja elevada. - Así la gente se perdería de ver mi rostro.

Irritado, dejó caer su rostro al pupitre, cerró con más fuerza sus ojos, tratando de convencerse a sí mismo que todo estará bien, que ya nada puede salir mal, ya nadie lo puede molestar, a pasado desapercibido dos años, no tiene por que ser diferente esta vez, no tendría por qué. Esto ya no es la primaria...

-YoonGi...

-Cállate, déjame respirar.

El salón poco a poco empezó a llenarse de gente, pronto empezará la primer hora de clase, pero él ya no quería estar ahí, él con sus estúpidas inseguridades, ya no quería estar ahí.

- ¿Está bien si me siento aquí? - Una voz cálida llegó a sus oídos, no quiso levantar la cabeza, todavía se sentía bastante abochornado por la salida de su área de confort.
-Claro que puedes, Jimin-ah. - Escuchó hablar a TaeHyung, sin verle, supo que estaría con una gran sonrisa. - Ya que nos vamos a sentar juntos, te presento a YoonGi.
-Hey, que tal. - Al elevar el rostro pudo ver como los ojos del chico se hacían unas finas líneas, de mejillas rellenas y algo sonrosadas. - Yo sabía que debía estar en físico un tal Min YoonGi, los profesores parecen saltar tu nombre en la lista de asistencia.
- Uhm... - Retirando la mirada del de ojos color avellana, sacó una libreta y un par de plumas de su mochila. - Jimin...
- ¿Sí, YoonGi? - Su sonrisa se suavizó.
-Na-nada, gusto en co-conocerte... - Mostró una leve sonrisa.
-Espero nos podamos llevar bien
-Estoy seguro que sí. Jimin, ¿cómo te fue en las vacaciones?
-¡Fuimos a Haeundae! El lugar es realmente hermoso.
Entusiasmados en su conversación, no pudieron notar el brusco cambio en el rostro de YoonGi, su gesto de incomodidad no hizo más que acrecentarse mientras ellos dos hablaban. Odiaba tartamudear, odiaba ser tímido, odiaba no poder soltarse como le gustaría, pero simplemente no podía. En su inconsciente estaba marcado aún por aquellas cicatrices que intentaban sanar, pero se seguían abriendo a cada paso que daba.
 Alguna muestra de interacción humana, siempre terminaba por arruinarla, no sabía por que tenía que ser así. Odiaba a todo aquél que le había hecho daño en el pasado. Ya no quería ser así, jamás...


jueves, 31 de mayo de 2018

¿Capítulo 1?

¿Será éste el primer capítulo de mi próxima gran obra maestra? Dudo que sea una futura obra maestra pero... vaya que si quiero que sea el primer capítulo de una historia de muchas más allá en el futuro. Realmente espero que el poder de mi mente se pueda despejar a gusto y de forma constante en estos escritos, no tengo más o menos una historia clara pero, seguro que por ahí iremos.

Sin más que agregar... Adelante.






Se encontraba sentado frente a su laptop, mirando aquella página en blanco casi suplicando por ser llenada por letras y más letras, en un escrito que sería su próxima obra maestra, eso si encontraba alguna editora que quisiera publicar su historia, pero sobre todo, si algún día llenaba por completo aquella página en blanco.

Tomó su taza de café al lado suyo y lo acercó a sus labios, soplando un poco antes de dar el primer sorbo.

-Ugh... Ya está frío. - ¿Cuánto tiempo habrá estado de aquella forma sin poder plasmar sus ideas, que incluso su café se dio por vencido al esperar a ser tomado? No era primerizo en eso, le encantaba crear historias, le encantaba usar su mente en nuevas ideas, le encantaba sentirse poderoso al poder expresar todo su pensar en aquellas páginas blancas de internet.

¿Pero que era lo que estaba pasando ahora? 

¿Será todo por culpa de ella?

Para su familia no era sorpresa que él tuviera una obsesión -rozando lo insano- con una compañera de su trabajo como almacenista, la chica era tan guapa, sus cabellos castaños claros cayendo sobre sus estrechos hombros aperlados, esa boca pequeña con labios gruesos y de color durazno que lo volvían loco y no lo despejaban de aquellas páginas -bastante sucias- de internet, donde buscaba sacar todo aquello que llevaba reprimido hacia ella.
Y es que cómo evitar esos grandes ojos oscuros, que lo llevaban a un pozo sin fondo de lujuria, el sólo quería poseerla, pero no sabía como empezar a hablarle.

Llevó una de sus manos totalmente frustrado hacia su cabeza, revolviendo sin importar si se arrancaba cabellos, queriendo sacar toda aquella frustración que tenía encima. ¿Cómo iba a escribir esa obra maestra si no podía concentrarse? Estaba realmente harto de aquello, sabía que su obsesión no era sana y quería salir de sus oscuros pensamientos, harto y cansado cerró la página de su blog y enseguida se puso a buscar por páginas de internet. 

Estaba realmente ya cansado de eso, sólo quería sacar sus frustraciones de encima.

Encontró un anuncio estilo anime que le llamó mucho la atención, había un dibujo que se parecía mucho al de su chica del trabajo, por lo que no pudo evitar no prestar atención. Era un juego de rol, ¿cómo era eso? ¿Representar un personaje en una historia ya escrita? Pensó que sería muy absurdo.

-Anda, anímate a jugar conmigo- Escuchó por los altos parlantes de su laptop una voz muy suave... y sensual.- Te prometo varias horas de diversión, no estarás sólo, habrá mucha gente igual que tú que te ayudará a llegar a lo más alto- No podía evitarlo, esa voz sonaba increíblemente familiar para él, casi parecida a la de su amada.

Sin pensarlo mucho, creó su propia cuenta y decidió ponerse a bajar el .exe del juego, después de todo, le ayudaría a despejarse después del trabajo -y no sólo  matarse a pajas pensando en ella- sería un alivio para su muñeca y sobre todo, un alivio para su mente al no estar concentrada en su maraña de pensamientos.

-Realmente espero que esto funcione... -miró la pantalla de descarga casi llegar al 100% mientras bebía otro sorbo de su café - Vaya que asqueroso sabe esto, voy a tener que calentarlo... 


{~~}


No podía creerlo, ¡ese juego le había encantado! Tenía una temática muy simple de seguir misiones, pero también tenía un  estilo de pelea de jugador con jugador, llamado pvp que nunca había experimentado antes. Era apenas un novato pero disfrutaba tener batallas desafiantes con personas de su mismo o mayor nivel, llevaba 4 horas ahí y ya era nivel 35, ¿quién fuera a pensar que llegaría a disfrutarlo tanto, verdaderamente? 

Pero sis intenciones ya estaban satisfechas, despejar la mente y disfrutar de sus momentos sólo era lo que estaba buscando y ya lo había conseguido, se sentía tan bien, perdiera o ganara, la estrategia del momento era lo que le daba la seguridad en si mismo.

Saliendo hacia el lobby del juego, había sentado a su personaje en una banca al lado de la entrada de un portal, y se levantó de su asiento para ir por un poco de agua fresca y un poco de papas fritas, un par de horas y ya se había prendido totalmente de aquél juego, ya tenía pensado que equipos adquirir para hacer sus estrategias, había escogido un tipo arquero así que no sería muy difícil de hallarle equipos.
Cuando al fin se sentó de nuevo frente al escritorio y dejó el montón de frituras y agua por ahí cerca, vió otro personaje al lado del suyo sentado, con un mensaje en su chatbox.

"Hola!"

Elevó una ceja ante el mensaje tan sencillo, pudo por lo menos haber dicho su nombre.


"Hola, quién eres?"

"Me llamo Elly, eres nuevo en el juego? :)"

"Sí, llevo apenas 4 horas jugando aquí ;)"

"Wow! 4 Horas y ya nivel 35? jaja :)"

"Sí, se puede decir que ya me envicié al juego, jeje :p"

"Que emoción! Yo puedo enseñarte muchas cosas más, si así lo quieres ;)"

Sonrió de medio lado, eso había sonado muy sugestivo.

"Por su puesto, enséñame lo que sabes, Elly ;D"



martes, 8 de mayo de 2018

¿Cómo empezar?

Tengo muchas cosas en mi mente, muchas cosas que me ayudan o no, de alguna forma, pero siempre están ahí. Realmente quisiera soltarme a escribir todo lo que tengo en la cabeza, pero son tantas cosas y todas a la vez... no sale nada bueno de eso, simplemente.

Hablar en tercera persona se me complica un poco, poner las cosas en su hora y lugar, un poco más. Y más aún rellenar un poco la historia para que no quede tan suelta y tan floja al momento se subirla a algún lugar. Quisiera soltar mi creatividad y soltar todo lo que tengo en la cabeza de una vez por todas, y lo bueno, es que lo estoy haciendo ahora.

Ya que, aunque no esté escribiendo nada realmente (refiriéndome a la historia), de verdad siento que mi mente se despeja en algún sentido, en algún momento, me hace sentir más relajada el poder escribir así sin tener que parar cada dos por tres, al pensar que mi trabajo no está siendo lo suficientemente bueno como me gustaría ver al final.

Y es que, de algún modo estas cosas tienen que suceder, me tengo que bloquear al escribir en algún punto de mi vida. ¿Pero que ya hayan pasado 6, o 7 años desde la última vez que escribí una historia? Me parece muy tonto ya de mi parte, el haberlo postergado tanto y el no haber hecho lo que debí haber hecho un par de años.

Ya las historias que tenía pensadas en aquél entonces ahora no tienen mucho sentido para mi, e inclusive sobre el qué las escribía, me parece todo tan absurdo ahora, y es que ya no tengo ningún hobby ni ninguna emoción ya al leer, ver, o escuchar cosas nuevas, no tengo idea del porqué, o quizá sí, pero me gustaría vivir en la ignorancia de aquello en cierto sentido.

Quiero volver a sentir un montón de emociones al escribir mis historias, al leerlas, no quiero cerrarme tanto de mente como en aquél entonces, donde si no estaba mi pareja favorita sobre la que me encantaba leer, simplemente pasaba de largo la historia, aunque fuera realmente buena. No quiero volver a ser así y creo que en mi presente se está empezando a notar.

Pequeña gran Audrey, tu que posiblemente estarás leyendo esto en algún momento futuro, por favor te pido ahora desde ahora, que ya es tu pasado, no lo pienses mucho, vive, déjate consentir, deja de tener esas inseguridades que no te dejan ser tú, si te equivocas, tienes la experiencia ahora para no volver a repetirlo. Ya estás grande, no somos aquella niña de 13 años que quiere ser aceptada por todo el mundo y hacía todo lo posible para ver sonreír a los demás, y que por lo menos, le sonrieran, aunque fuera de ella.

Tenemos muchas cosas que vivir, tu vida apenas está empezando, no dejes que nadie, ni siquiera aquellos que dicen estar contigo y apoyarte en cualquier situación, no dejes que ninguno de ello te tire de tu pequeña nube llena de esperanzas e ilusiones, por que ahora sé que esas pequeñas ilusiones nos hacen esperar un buen mañana. Y sobre todo, por favor, haz algo más por ti, sé muy bien que ya lo estás haciendo, pero por favor no regreses nunca más a esas cosas que te solían hacer daño, ya no quieras a los demás, te pido hoy, que te quieras y te ames tú, y que cada día te ames un poco más que el día anterior.

Para probarme a mi misma que si puedo manejar aunque sea algo sencillo, haré una pequeña historia:


"Una pequeña niña caminaba al lado de su madre en un pequeño mercado fueras de la ciudad, aunque estuviera algo lejos de su casa, le gustaba ir con su madre, ella la consideraba su ejemplo a seguir al enseñarle como escoger las frutas y verduras, tanto para ese mismo día, como para días futuros donde la fruta ya estuviera lo suficientemente madura. 

Muy seguido, ella solía soltar la mano de su madre para ir a ver algún show de títeres que le llamaba mucho la atención, no estaba muy consciente del peligro que aquello podía desencadenar, estar fuera de la ciudad rodeada de gente desconocida de aquél mercado. Su madre se apuraba a ir detrás de ella antes de que desapareciera entre toda aquella gente, tomándola del brazo abalanzándola hacia su regazo, abrazando con fuerza aquél pequeño cuerpo de su hija. 

- No quiero que por ninguna otra razón sueltes mi mano - Le ordenó con ojos llenos de angustia y algo de molestia - La gente no siempre es buena, no confíes en la "bondad" que otras personas puedan demostrar hacia tí. 

La pequeña la miraba con ojos confundidos, y es que ella con su pequeña mente libre de cualquier maldad, aún seguía creyendo que la gente siempre iba a ser buena, y que los malos sólo existían en aquellas historias que su hermano mayor le solía contar en las noches para asustarla.

Volteó su pequeña cabeza hasta mirar el show de títeres, podía ver aquellos niños solos, casi sin ninguna supervisión adulta en aquél lugar un poco apartado del mercado.

-Mami, entonces, ¿por qué a ellos si los dejan estar ahí solos? - respingó con ojos algo llorosos - Yo también quiero ver el show, ma... Quiero estar ahí también.

-Son niños que por desgracia, sus madres no quieren -Sin voltear a verla y aún sosteniendo el pequeño brazo, siguió caminando tranquilamente para regresar al puesto de frutas - Yo te quiero mucho, y mi deseo es protegerte en todo sentido -volteó su rostro para mirar al de la menor, sus ojos estaban muy enternecidos - Eres mi única hija, yo no sé que haría sin ti, quiero verte bien, por eso estoy aquí, siempre contigo. 

La pequeña no podía dejar de pensar en aquél show te títeres que tanto le hubiera gustado ver, era una lástima, aquellos niños parecían reírse tanto y disfrutarlo a lo grande, pero ella no podía estar ahí, estaba enojada, ella quería estar con los otros niños sin importar el qué.

Pronto, adentrándose más en aquél mercado, su madre se encontró con una amistad, y aprovechando lo distraída que estaba, decidió irse a buscar aquél espectáculo, estaba decidida a por lo menos, ver el final y poder hacer nuevas amistades. Tan absorta en su pequeño pensar se quedó, que no se dio cuenta que estaba yendo  hacia la dirección contraria, y pronto se vio en la entrada de un pequeño bosque, sin nadie al rededor.

Al querer regresar, una mano sostuvo la suya, haciéndole soltar un grito que se quedó a mitad de camino en su garganta, viendo con un gran susto aquél que le tomó la mano.

-Que bonita niña eres - Una sonrisa apareció en la cara de aquél desconocido de piel oscura, con un traje algo extravagante de colores - ¿Acaso estabas buscando el show de títeres? 

Estaba muy asustada, con su cuerpo algo rígido no pudo hacer más que asentir ante la pregunta.

-Oh, pequeña, no tengas miedo de mí - El mayor se inclinó delante de ella, y aún sosteniendo la pequeña mano, la acercó a su boca y plantó un pequeño beso sobre el dorso de esta -Soy alguien de confiar, ¿no ves acaso mi traje? - Dijo entre pequeñas risas apuntando sus propias ropas - ¿Crees que alguien que está para hacerte reír te haría daño? 

Ella no sabía que pensar, las palabras de su madre resonaban en su pequeña cabeza, recordando que no debía confiar en nadie. 

-¿No tienes hambre? ¿Quieres un dulce? -Sin dejar de sostener la mano de la niña, de un bolsillo oculto de su traje sacó un pequeño dulce de cereza - Ten, es para ti, te lo regalo - Puso el dulce en la mano que sostenía, y la cerró de forma amable y al fin, la soltó.

Al tener el dulce en su mano, sus pequeños ojos se iluminaron y de forma inmediata lo metió en su boca, el sabor era tan dulce, como a ella le encantaba.

-¿Ves? ¿Quién te daría algo si no fuera por que te quiere, y te quiere ayudar? - Sonrió aún más amplio, no había dejado de estar inclinado frente a ella, mirándola con brillo en sus ojos. - ¿Me dejarías, pequeña dama, que te guíe a tu destino final? - Levantó su mano, esperando por la mano de la pequeña.

Ella ya sin miedo, tomó la mano de aquél adulto, ella sabía en su cabeza que todo iba a estar bien, que no podrían lastimarla, que la gente no era tan mala como su madre y su hermano le hacían creer.

-Bien, pequeña princesa, vayamos allá - Al fin se puso de pie y empezó a andar hacia el bosque aquél.

-Señor... -Ella por fin habló, algo desconcertada al ver que no iban a regresar por donde mismo - ¿No estamos yendo por el camino equivocado?

-Oh, tranquila pequeña - Palmeó la pequeña cabeza con la mano que tenía libre, y casi enseguida sacó otro dulce de su traje a colores - Me sé un pequeño atajo, confía en mí, no te haría daño - Puso el dulce en la pequeña mano que sostenía, y empezó su andar otra vez.

Ella confiaba en que así sería, en que irían a ver aquél show y luego le contaría a su madre lo de aquél salvador frente a ella, que la trató tan bien y la ayudó a regresar.

Pronto, aquélla escena verde se convirtió en un fondo negro con pequeños puntos blancos volando al rededor, para después perder la consciencia.

Después de dos días, la encontraron dentro de aquél bosque dos adolescentes, con su ropa desgarrada, sucia, y cubierta de hormigas."


Vaya, eso se sintió bien, ¿no es así? El haber terminado algo aunque haya sido tan corto.
Me siento tan orgullosa de ti, por favor, sigue y confía en tí.




Audrey