No es que no le agradaran las personas, pero tenía un problema muy fuerte para relacionarse con los demás, siempre tartamudeaba cuando intentaba iniciar una conversación, nunca tenía una conversación fluida más allá de 10 palabras, realmente le costaba mucho desde...
No pudo evitar hacerse pequeño en su lugar al recordarlo. Todavía seguía siendo tan duro. Cuando era pequeño el nunca había sido así, se recordaba a sí mismo como un niño muy social, nunca había tenido una gran cantidad de amigos, pero tenía lo que necesitaba, compañía.
Poco a poco estudiantes fueron entrando cada vez más al aula, la mayoría para dejar sus mochilas y salir mientras llegaba el profesor, notó a un pelinegro entrar al aula y poner su mochila en el tercer asiento de la segunda fila, puso sus ojos chocolate sobre de él y avanzó.
- Ven a sentarte conmigo acá enfrente - Sus ojos lo miraron fijamente, con el ceño levemente fruncido, los labios en una fina linea. Ahí estaba él, Kin TaeHyung. No es que no lo apreciara como un compañero de clase, pero no eran tan cercanos para considerarle un "amigo" - Este último año quiero que seas más abierto, más despejado - movió sus brazos haciendo pequeños gestos. - No quiero que seas un amargado de la vida sin amistades.
- Déjalo ya, Tae - Se recostó en su pupitre con los brazos cruzados sobre éste, apoyando su cabeza suavemente. - No soy normal, deberías saberlo, eres el único con el que puedo ser... así.
- ¿Así cómo, según tú? - Se sentó un pupitre adelante de YoonGi. - Si pudieras ver lo que yo, sabrías muy bien la clase de persona que ven mis ojos. - Presionó suavemente la mano de YoonGi, éste lo miro directo a los ojos con una expresión incierta. - Sólo debemos quitarte esta especie de fobia social que te has creado. Tenemos todo este año para lograrlo. - Sus dientes se mostraron en una sonrisa cuadrada resplandeciente.
YoonGi bufó, odiaba que TaeHyung lo forzara tanto pero era más que obvio por qué lo hacía, él lo consideraba un amigo. Envidiaba la forma en la que TaeHyung podía desenvolverse fácil con los demás, sonriendo siempre amplio, sin tener que preocuparse por los temas de los cuales hablaría. Él quisiera ser así, quisiera ser desenvuelto, quisiera no sentir pena cada que hablaba con alguien, quisiera no sentir incomodidad cuando alguien más lo mirara directo a los ojos, el quería ser una persona normal... Pero dejó de serlo hace muchos años.
- Ven, vamos... - Haló de su mano un poco. - Te ayudaré a mover tus cosas ahora, ven antes de que llegue otra gente a quitarte el lugar.
No estaba muy contento con la idea, ya varias veces había intentado la interacción por cuenta propia recordando lo que le había dicho TaeHyung.
- Es sólo poner un poco de confianza, las palabras saldrán solas - Recordó aquellas palabras dichas con una serenidad tan impropia de Tae que por un momento pensó que era posible.
Nota mental para YoonGi, todo eso era una vil mentira.
No hizo nada más que dejarse guiar, sentado al lado de TaeHyung en el segundo asiento te la primera fila, se sentía raro, era la primera vez en todos los años estudiando ahí que se sentaría en frente... Donde la gente al entrar lo vería... Donde podrían ver mejor sus inseguridades plasmadas en su rostro... No quería estar ahí...
- Tae - Llamó con los ojos cerrados tratando de esconder su inseguridad.- ¿Por qué en lugar de yo venir hacia al frente, tu no vas hacia atrás?
- No, que va. - Bajando la mochila lo miró al rostro, notando todas las reacciones de YoonGi con una ceja elevada. - Así la gente se perdería de ver mi rostro.
Irritado, dejó caer su rostro al pupitre, cerró con más fuerza sus ojos, tratando de convencerse a sí mismo que todo estará bien, que ya nada puede salir mal, ya nadie lo puede molestar, a pasado desapercibido dos años, no tiene por que ser diferente esta vez, no tendría por qué. Esto ya no es la primaria...
-YoonGi...
-Cállate, déjame respirar.
El salón poco a poco empezó a llenarse de gente, pronto empezará la primer hora de clase, pero él ya no quería estar ahí, él con sus estúpidas inseguridades, ya no quería estar ahí.
No hizo nada más que dejarse guiar, sentado al lado de TaeHyung en el segundo asiento te la primera fila, se sentía raro, era la primera vez en todos los años estudiando ahí que se sentaría en frente... Donde la gente al entrar lo vería... Donde podrían ver mejor sus inseguridades plasmadas en su rostro... No quería estar ahí...
- Tae - Llamó con los ojos cerrados tratando de esconder su inseguridad.- ¿Por qué en lugar de yo venir hacia al frente, tu no vas hacia atrás?
- No, que va. - Bajando la mochila lo miró al rostro, notando todas las reacciones de YoonGi con una ceja elevada. - Así la gente se perdería de ver mi rostro.
Irritado, dejó caer su rostro al pupitre, cerró con más fuerza sus ojos, tratando de convencerse a sí mismo que todo estará bien, que ya nada puede salir mal, ya nadie lo puede molestar, a pasado desapercibido dos años, no tiene por que ser diferente esta vez, no tendría por qué. Esto ya no es la primaria...
-YoonGi...
-Cállate, déjame respirar.
El salón poco a poco empezó a llenarse de gente, pronto empezará la primer hora de clase, pero él ya no quería estar ahí, él con sus estúpidas inseguridades, ya no quería estar ahí.
- ¿Está bien si me siento aquí? - Una voz cálida llegó a sus oídos, no quiso levantar la cabeza, todavía se sentía bastante abochornado por la salida de su área de confort.
-Claro que puedes, Jimin-ah. - Escuchó hablar a TaeHyung, sin verle, supo que estaría con una gran sonrisa. - Ya que nos vamos a sentar juntos, te presento a YoonGi.
-Hey, que tal. - Al elevar el rostro pudo ver como los ojos del chico se hacían unas finas líneas, de mejillas rellenas y algo sonrosadas. - Yo sabía que debía estar en físico un tal Min YoonGi, los profesores parecen saltar tu nombre en la lista de asistencia.
- Uhm... - Retirando la mirada del de ojos color avellana, sacó una libreta y un par de plumas de su mochila. - Jimin...
- ¿Sí, YoonGi? - Su sonrisa se suavizó.
-Na-nada, gusto en co-conocerte... - Mostró una leve sonrisa.
-Espero nos podamos llevar bien
-Estoy seguro que sí. Jimin, ¿cómo te fue en las vacaciones?
-¡Fuimos a Haeundae! El lugar es realmente hermoso.
Entusiasmados en su conversación, no pudieron notar el brusco cambio en el rostro de YoonGi, su gesto de incomodidad no hizo más que acrecentarse mientras ellos dos hablaban. Odiaba tartamudear, odiaba ser tímido, odiaba no poder soltarse como le gustaría, pero simplemente no podía. En su inconsciente estaba marcado aún por aquellas cicatrices que intentaban sanar, pero se seguían abriendo a cada paso que daba.
Alguna muestra de interacción humana, siempre terminaba por arruinarla, no sabía por que tenía que ser así. Odiaba a todo aquél que le había hecho daño en el pasado. Ya no quería ser así, jamás...

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