jueves, 21 de marzo de 2019

Título en proceso, Cap. 2 M.Yg. K. Sj.

Desde que había entrado a secundaria, nunca había estado tan al pendiente de TaeHyung, sí, le hablaba, le animaba a salir de su área de confort, pero realmente nunca le había hecho caso, hasta ahora. Ya que, involuntariamente conoció a Jimin, y éste se llevaba bien con TaeHyung, YoonGi empezó a ser más abierto a las conversaciones, cada que Jimin preguntaba algo sobre su vida, iniciaba una explicación lenta, no tenía práctica desde hace tiempo hablando con alguien más, su mente era lenta, su lengua se enredaba en cada palabra de más de diéz letras, pero lo intentaba.

Luchaba mucho por intentarlo.

Jimin era una persona muy agradable, era muy tranquilo y bastante llevadero, no era tan escandaloso como TaeHyung, y eso le agradaba mucho, sabía comprender muy bien su situación y no lo obligaba a mostrarse al mundo con la venda atada. Se sorprendía cada que se encontraba a sí mismo sonriendo, a Jimin, a TaeHyung... Tal vez TaeHyung no demostrase mucho su entusiasmo, pero no podía estar más contento del progreso de YoonGi, sólo quería lo mejor para su mejor amigo, y tener a Jimin de su lado realmente lo estaba logrando.

Por su parte, TaeHyung hacía todo lo que estuviera en sus manos, últimamente había tratado de persuadir a YoonGi para salir a alguna parte con ellos, pero seguía siendo tan tímido como siempre. Habló con Jimin sobre la situación, y ambos estuvieron de acuerdo en que deberían preguntarle a YoonGi sobre sus lugares favoritos.

-Uhm... Casi no salgo, no sé... - YoonGi se quedó mirando hacia el pizarrón en blanco, con un leve ceño fruncido.

-¿Estás seguro de no querer?- Jimin se acomodó mejor en su asiento, para poder ver el rostro de YoonGi. - ¿Hay algo que te guste? Algún hobby que de pequeño te encantaba? - Miró fijamente el rostro de YoonGi, notando un pequeño rastro de tristeza y miedo en su mirada, Jimin pensaba, que lo que sea que le hubiera pasado a YoonGi, había sido demasiado fuerte para él.

-Una vez me platicaste sobre el museo de cera, ¿no Yoon? - Intervino TaeHyung - Dijiste que te interesaba ir, ¿por qué no lo piensas bien y vamos este fin de semana? - Esbozó una pequeña sonrisa, con su mano derecha acariciaba el cabello de YoonGi, él sabía que ese gesto lo tranquilizaba un poco y lo hacía ser más abierto a propuestas.

-Uhm... - No estaba seguro, aunque de verdad quisiera ir, habrían muchas cosas que podrían pasar. Odiaba ser así, esa inseguridad que había crecido en él, debería cambiar de una vez por todas. - Está bien. Pero no me vayan a dejar solo. -Los miró a ambos fijamente -  Y hablo en serio.

-¿De qué hablas? ¡Sabes que eso no pasará! - TaeHyung se levantó de su asiento a abrazar a YoonGi - ¡Nos vamos a divertir juntos, será emocionante, será fascinante, será inolvidable! ¡Estamos destinados a ser los tres mosqueteros! - YoonGi se sentía abrumado, sus manos luchaban por que TaeHyung se soltara de él, sentía sus mejillas calientes, estaba seguro que estaba sonrojado, no podía evitarlo, no tenía mucha experiencia con el contacto humano, no se sentía cómodo.

Jimin no podía evitar que la sonrisa saliera a flote en su rostro, cerrando casi por completo sus ojos, apretando sus manos de la emoción. Hace mucho que no salía con alguien, y siendo TaeHyung y YoonGi se la pasarán muy bien.

-Cuidado chicos, que no se nos vaya a contagiar también la jotería. - Risas se escucharon en el salón y YoonGi quedó totalmente rígido. Ahí estaban otra vez, aquellas palabras hirientes hacia él, hacia ellos en realidad. Sentía los ojos humedecidos, ¿sería vergüenza? ¿sería coraje? YoonGi odiaba sentirse débil, y en ese mismo momento, sentía que  se iba a quebrar.

-¿Y  cuál es tu jodido problema, Park SuHyeon? - TaeHyung soltó eso con voz más grave de lo usual, saltando de su asiento. Jimin tomó de las manos a YoonGi percatándose de la situación, trató de que YoonGi lo mirara fijamente a los ojos pero sólo tenía una expresión de susto, de ansiedad.

-Ustedes son mi maldito problema - SuHyeon avanzó hacia TaeHyung, quedando a pocos pasos de distancia. - ¿Acaso no deberían hacer esas jotadas a la espalda de todos nosotros? Creo que hablo por todos al decir, que no nos gusta ver este tipo de actos homosexuales en la escuela. - TaeHyung había enrollado sus manos en puños muy tensos, una palabra más y seguro que habría mucho más que una discusión. 

-¿Y usted que derecho tiene de decir esas cosas señor Park? ¿Acaso usted ya sabe todo en la vida para decidir  que es correcto, y que no? - SuHyeon, asustado, volteó el rostro hacia  la puerta del salón donde se encontraba la profesora Wang YiRen con el rostro totalmente serio. - Ya que sabe tanto señor Park, ¿por qué no da la clase de hoy y nos ilustra a todo el salón bajo sus conocimientos? - SuHyeon estaba pálido, su rostro cambió del susto, a una mirada de indignación.

-No señorita Wang, no volverá a pasar. 

-Espero en serio que no vuelva a suceder, siéntese ahora. - YiRen miró a TaeHyung, quien todavía se encontraba con las manos echas puño. TaeHyung entendió en silencio y se volvió a sentar - Bien, ya que todo está en orden ahora, saquen su libro de inglés y lean la introducción mientras. - La profesora Wang avanzó hacia su escritorio que estaba un peldaño más en alto que el resto del salón y sacó sus materiales de su bolso. 

TaeHyung miró a YoonGi, su cabello en forma de hongo le tapaba  los ojos, trató de llamarlo en voz baja y sólo pudo mirar sus dientes morder su labio inferior. TaeHyung sabía que todo el plan de traer a YoonGi a su lado más extrovertido estaba en riesgo. Miró entonces a Jimin, quien preocupado le devolvió la mirada y negó con la cabeza, TaeHyung entendía que debía darle el espacio a YoonGi, pero al mismo tiempo se rehusaba.

Ese mismo día a la hora de su descanso, TaeHyung salió del salón seguido por Jimin, pero no por YoonGi, miró hacia dentro del salón y se dió cuenta que SuHyeon fue de los primeros en salir, Jimin lo miró a los ojos con preocupación, TaeHyung entendió, pero no hizo nada al respecto.

-Vamos a conseguir algo para comer, Jimin. - Regresó su vista a YoonGi, quien solo estaba sentado en su silla con la mirada puesta en su pupitre, seguía mordiendo su labio, y se fue.

YoonGi se sentía irritado, molesto, completamente estúpido al estar así. ¿Pero qué más podría hacer? Lo mismo pasaba antes, cuando en la primaria, los mismos matones llegaban a decirle palabras y frases hirientes, los cuales aún le perseguían en la actualidad. Todo lo que YoonGi quería en el mundo era ser libre de su propio pensar, él sabía que su mente se estaba protegiendo, tenía miedo de entablar conversación con los demás, para otra vez ser traicionado por quien consideraba una amistad incondicional. 

Sintió un sabor familiar en su boca, sangre, estaba mordiendo demasiado fuerte su labio para no llorar. Su pecho se sentía lleno de ansiedad, todavía no podía conseguir que esa sensación de hace rato se le pasara. Se levantó de su asiento y se fue corriendo al baño. En cuanto estuvo cerca del baño, se dio cuenta que estaban al rededor de cuatro chicos juntos en la entrada, eran de otra clase, reconocía a dos de ellos por que habían estado con él en sus últimos años en la primaria.

Ellos habían sido sus amigos antes, conocía sus gustos y muchas veces se aventuraron juntos a salir sin permiso de casa, hasta que un cuarto miembro invadió la amistad y los separó para siempre.

- Ja ja, Min YoonGi, SuHyeun nos dijo que estabas llorando como el marica que eres. - YoonGi sintió su pecho palpitar fuerte, estaba comenzando a hiperventilar. - ¡Eww! ¡Que asco! Tienes sangre en tu boca, no me vayas a contagiar de algo, asqueroso. - Después de que los cuatro se rieran, se fueron de ahí. 

YoonGi se sentía avergonzado, completamente humillado. Cubrió su cara con el agua fresca saliendo del lavabo, y dejó que se mezclara con el agua salada saliendo de sus ojos. 

No comió nada ese día, TaeHyung le había llevado una barra de cereal junto con un jugo de mango, él lo rechazó con el enojo marcado en su cara, YoonGi le había hecho eso muchas veces, cada vez que se sentía triste, deprimido, se lo hacía saber con muestras de enojo. TaeHyung se sentía tan impotente y lleno de odio hacia SuHyeon, ese estúpido. Cuando TaeHyung dos años atrás conversó con él, SuHyeon había sido de lo más amable y extrovertido, había sido parte de su grupo de amigos hasta que notó la presencia de YoonGi en el salón. Se sorprendió el nunca haberlo notado antes y fue hacia él a presentarse, YoonGi arrugó el entrecejo y se volteó hacia su cuaderno a escribir. TaeHyung en ese entonces pensó que era raro, ya después fue conociendo más a fondo la personalidad de YoonGi.

Esto a SuHyeon no le agradó en absoluto, aseguró que YoonGi era un completo extraterrestre y que no merecía la pena acercarse a él. Obviamente TaeHyung ignoró aquello y empezó a tratar a YoonGi un poco más, dejando a un lado su amistad con SuHyeon. Descubrió que YoonGi estaba lleno de inseguridades y heridas, llamando a gritos a alguien que lo curara, él estaba dispuesto a hacerlo. Aprendió sus gestos, aprendió a descifrarlos y actuar en base a ellos, YoonGi fue poco a poco soltándose más con él, no hablaba con nadie más, sólo hablaba con él, aunque fuese un poco, pero eso no le detenía.

Había sentido un gran alivio cuando Jimin completamente desinteresado, quería ayudar en su labor con YoonGi, él no tenía que hacerlo, pero al igual que a TaeHyung, le guió su buen corazón. El día de clases había terminado y estaban haciendo fila fuera del salón para salir del campus en orden, como YoonGi era algo bajo, le tocaba estar formado enfrente, atrás de Jimin. TaeHyung no paraba de darle vueltas al asunto en la tarde, pero no sabía que decir.

Al salir de campus corrió en busca de Jimin y YoonGi quienes habían salido primero. -¿Tienen prisa? ¿Que tal si vamos a caminar un rato al parque? - Mostró su sonrisa cuadrada con dientes perfectamente alineados.

- Yo no tengo problema, ¿tú Yoon? - Jimin miró fijamente a YoonGi con una sonrisa.

- Yo... - No quería ir, solo quería correr hacia su casa, meterse bajo las sábanas y dormir, dormir, dormir. Sintió los empujones de los demás chicos y chicas de la escuela, y se sintió falto de aire. - Vamos, s-solo quiero irme-e de aquí. -  Tomó de la mano a Jimin y corrió lejos de todo ese gentío. 

Llegaron pronto al parque más cercano, era grande con un bello tuti-frutti de vegetación, árboles rosas, lilas y amarillos estaban esparcidos llamando la atención vivamente, el atardecer los estaba iluminando con un sutil brillo naranja, que parecía darle un aire muy especial y romántico. Ese lugar era perfecto para llevar alguna cita si querías llegar a primera base, un beso. 

YoonGi se sintió tranquilo, habían adultos mayores y niños caminando y jugueteando al rededor. El olor de las flores se mezclaba con el olor del pasto y viento fresco, se sentía tan bien en ese momento, tan tranquilo y sin ninguna preocupación, que se halló a si mismo con una gran sonrisa en su rostro. TaeHyung se lo quedó mirando embelesado por el rostro tan tranquilo de YoonGi, tan impropio de él. Su pecho sintió algo cálido al ver esa sonrisa con pequeños dientes y encías expuestas. Había sido buena idea ir allí, y decidió que quería sacar esa sonrisa a flote todo lo que pudiera.

Jimin miró primero a TaeHyung, y después a YoonGi, no pudo aguantar reír en voz alta cosa que asustó a YoonGi y tomó por sorpresa a TaeHyung. Jimin tomó el brazo de YoonGi seguido del de TaeHyung, y puesto en medio de los dos, empezó a caminar con una sonrisa impregnada de verdadera felicidad. YoonGi se sorprendió pero se dejó llevar, miró a sus amigos y empezó a reir junto con Jimin. Pronto TaeHyung se uniría con risas y gritos. 




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En su casa todo procedía normal, le encantaba estar ahí, en su habitación más concretamente, era el lugar más seguro en que se podía encontrar, dejó su mochila al piso y se empezó a desnudar,  quedando sólo en ropa interior,  dio un suspiro fuerte y se recostó en su cama. Había sido un día durísimo.

No se había esperado para nada el comentario de SuHyeon, no se había esperado el comentario de JaeYao en el baño tampoco. Los que alguna vez fueron sus amigos, sólo querían lastimarlo una vez más. Se sentó al borde de la cama, completamente angustiado. Debió de haber rechazado la compañía de TaeHyung en cuanto pudo, debió de haberse alejado de él, su vida hasta ese entonces iba bien, SuHyeon lo miraba con asco y odio, pero no pasaba a más, cosa que agradecía.

No sabía por qué le desagradaba tanto a SuHyeon, esos ojos negros rasgados lo ponían de nervios ahora, cuando antes lo miraban con lo que el había pensado, amistad y cariño. JaeYao y SuBeum, sus antiguos amigos... ¿Qué había hecho tan mal? ¿En qué se equivocó? ¿Qué pudo haber provocado para ser tratado de forma tan cruel los últimos 4 años de primaria? No quería llorar, no otra vez, así que golpeó su mejilla para dejar de pensar, fue ahí cuando se acordó... La salida con Jimin y TaeHyung.

YoonGi estaba insatisfecho por la decisión que había tomado en la tarde, se encontraba muy angustiado. ¿Y si todo salía mal y se encontraba de repente, en una situación vergonzosa?  ¿Si alguien le habla y no sabe como responder? ¿Si al momento de hablar empieza a tartamudear?  ¿Y las caras que hace cada que se pone nervioso? ¿O si se encontraba a...?

- Tienes que ser más seguro,maldición... Eres un imbécil - se posicionó delante del espejo de cuerpo entero que estaba en su armario- ¿Que clase de persona eres? Por eso los demás te tratan así, la gente piensa que eres una especie de retrasado, aprende a hablar bien.

Se acercó hasta su reflejo y poco a poco empezó a observar las expresiones en su rostro, como cada músculo se movía cuando hacía algún tipo de gesto, cada que abría la boca. Empezó a ver como sus ojos cambiaban sin querer con cada expresión, puso una mano sobre el espejo, acariciando su reflejo con un gesto afligido.

—¿Porque eres así, Yoon? — Su cuerpo acarició el frío vidrio, recostando enteramente su cuerpo delgado sobre éste, mirando fijamente sus ojos. — Tu no eras así... ¿Dónde quedó ese niño lleno de esperanza? ¿Lleno de temas que contar? — Apretó el puño contra el espejo — ¿No puedes volver a ser el mismo? ¿No puedes tan si quiera pretender... que nada de lo que te dicen te afecta? - Sus ojos pequeños y rasgados se llenaban de ira acumulada. - ¡Sé un hombre por una maldita vez en tu vida y enfrenta tus temores!

- ¿Yoonie? - Escuchó la dulce voz de su mamá desde la sala de su casa, apenado saltó sobre la cama y se cubrió con la sábana escuchando los pasos cada vez más cerca. - ¿Yoonie estás bien? ¿Puedo pasar?

- Yo... eh... Si mamá, pasa. - Se abrió la puerta dejando ver una cara angustiada . - Mamá no fue nada en serio, fue tu televisión. - Las cejas levantadas le hicieron saber que no le creía nada. - Ya, ya. Déjame solo. - Y se tapó completamente.

- Yoonie, si quieres hablar aquí me tienes. - Ella avanza y se sienta en la orilla de la cama. - Sé que no es fácil soltarlo, yo también fui adolescente y te comprendo. Puedo ayudarte. - Sobó la parte donde se suponía que era la cabeza de YoonGi, poco a poco él fue bajando la sábana hasta que sus ojos oscuros y rasgados se mostraron con el ceño fruncido.

- Yo sé que aquí te tengo. - Empezó. - Pero lo que no quiero es hablar contigo. Si tanto dices entenderme, entonces entiende esto, si grito es por que quiero sacar lo que tengo dentro así que déjame solo. No vengas a interrumpir de nuevo. 

Pudo descifrar en los ojos ovalados de su mamá que la había herido, se sentía horrible, pero su orgullo no le dejó retractarse de nada. - Está bien, YoonGi. No volveré a molestar. - Dando un suspiro se levantó de la cama y fue directo a la puerta. Sosteniendo el pomo, se detuvo. - Te quiero hijo, la cena estará lista en media hora más. - Y se marchó.

Genial, otra cosa que añadir a la lista de cosas que iban mal el día de hoy. ¿Por qué tenía que ser así con las personas que amaba? El seguro adoraba a su madre más que otra cosa, ella lo crió y le aconsejó durante su crecimiento a tomar decisiones para su futuro. Recordó aquellas veces en el jardín de niños cuando al principio dudaba en si entablar conversaciones con otros niños o ir a jugar directamente.

Anda Yoonie, ve a jugar con los otros niños. - El levantó la cabeza y su madre le mostró una sonrisa mostrando las encías, recordó la mano de su madre acariciando su cabello negro y lacio, tomó el coraje necesario para ir con aquellos niños quienes se miraban, en su mayoría, iguales. Jugando unos minutos volteó a la entrada para ver a su mamá, ella seguía ahí mirando a su dirección con una sonrisa y ojos brillantes. El adoraba verla así.

De un salto se volvió a levantar de la cama tirando la sábana en el proceso, se dirigió al espejo y ahí, volvió a observar. Su cabello negro y lacio ya estaba algo largo, alcanzaba a cubrir sus cejas, ya necesitaba un corte. Sus ojos rasgados y afilados, en eso momento se encontraban con algo que pudo describir como, tristeza. Su boca pequeña de labios delgados, si... Ahí estaba el corte que se hizo con sus propios dientes, rojo oscuro al ya haberse cicatrizado con la sangre. Su piel pálida, su torso pequeño, sus brazos delgados, su estómago se hundía queriendo esconderse detrás de las costillas  que ya eran muy notorias, piernas delgadas y largas... Y pensó que lo odiaba. 

- Dios, que horror doy. C-con razón me hacen tanta burla. Mírame, parezco... Yo que sé, Paco el flaco de South Park. 

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